
Nacemos del silencio, de la mordaza. Somos un grupo de profesionales de la información cansados de la censura. Todos los que estamos en este nuevo esfuerzo trabajamos en medios “tradicionales” y hemos visto como por años, todo nuestro esfuerzo de investigación ha provocado el enriquecimiento de nuestros superiores o ha servido para chantajes políticos, desde el silencio o desde el ruido. Les explicamos cómo ha funcionado.
Todos iniciamos en el periodismo a temprana edad, entramos a las redacciones como primerizos entusiasmados por ir más allá del diarismo, de la cobertura de coyuntura. Encontramos temas que sabíamos iban a estremecer al país, y poco a poco nos dimos cuenta como estos siempre fueron utilizados por un poder, en ese entonces invisible a nosotros, para intereses de unos pocos.
Por años, en las redacciones, los periodistas hemos sido “libres” para buscar información, planteamos emocionantes temas a nuestros jefes, pasamos este primer “filtro”. Acá inicia el problema, el tema es viable o no, dependiendo de la relación comercial que tiene el medio y nuestros jefes con el poder en ese momento.
En caso se apruebe, procedemos a hacer el reporteo, es decir, a buscar la información, a “hacer ruido”. Tocamos fuentes, nos exponemos a los intereses de estas, buscamos información de soporte, multimedia, y luego, al tener los temas finalizados, planteamos una idea con toda la información recogida.
En este último punto es donde han ocurrido nuestras mayores decepciones. Pues, al consultar con los editores en jefes, nos hemos enfrentado a dos opciones: o se censuran, porque alguien a quien no conocemos compró ese silencio; o el “ruido” que generamos implicó alguna negociación que desconocíamos y la nota necesita ahora leves ajustes como eliminar nombres, introducir sin muchos datos a nuevos actores, entre otros.
Bajo esa dinámica hemos visto que se aseguran contratos de pautas, acuerdos económicos empresariales y beneficios personales de nuestros superiores.
También, tener información de estos temas, ha sido una fuente de “poder” dentro de las redacciones. Por ejemplo, si alguien sabe que estamos investigando un tema y lo comunica a la contraparte, esta persona toma “fuerza” con algún sector y hasta han terminado galardonándolas con premios inventados de periodistas del año.
O cómo olvidar cuando un periodista fue “fichado” por otro medio por tener información sobre la primera investigación del Cartel de Texis. Una simple transacción de intereses. Un medio necesitaba crecer, compró.
Esta dinámica frustrante pareció haber sido superado cuando nacieron algunos medios “independientes”, que no tuvieron más que venderse al financiamiento extranjero. Realmente crearon monstruos de la información.
Los periodistas “independientes” se volvieron una parte “woke” del gremio, de drogas y alcohol diario, una boheme rodeada de artistas de medio pelo que terminó haciendo suyos los ideales propios de sus financistas; se volvieron activistas embriagados de vanidad, vinculados a una red mundial progresista financiada por millonarios intereses mundiales. Dejaron de hacer periodismo hace mucho y no se dieron cuenta.
Este medio no responderá a ni a esta vanidad ideologizada, ni a la censura, ni a la fragmentación de información de los nuevos emprendimientos en canales de redes sociales. Volveremos a la verdad, vaciaremos todo nuestro trabajo, todo nuestro esfuerzo y dedicación en esta Caja Negra.
Avisamos desde hoy, que este espacio ha sido financiado con aportes propios de cada uno de los periodistas vinculados, quienes de momento, hemos decidido mantenernos en el anonimato, pues todos conservamos trabajos en diferentes áreas de la información.
Esta dinámica del anonimato tendrá una limitante técnica básica, el reporteo y el descargo con las fuentes. Esto lo superaremos con algunas herramientas tecnológicas que más adelante les iremos exponiendo.
Ojalá, El Salvador esté preparado para conocer la verdadera cara de quienes nos han gobernado, no solo desde los Gobiernos, sino desde esos poderes invisibles que siempre han estado presentes en las decisiones.